Seleccionar especies locales con sello FSC o PEFC reduce emisiones de transporte y protege bosques. Acabados al aceite vegetal, ceras naturales y barnices al agua minimizan compuestos orgánicos volátiles, mejoran el tacto y facilitan mantenimiento. El resultado combina calidez, salud interior y envejecimiento digno sin sacrificios estéticos.
Lino europeo, lana trazable y algodón reciclado aportan confort duradero. Tintes de origen vegetal, procesos sin metales pesados y certificaciones OEKO-TEX o GOTS reducen riesgos para la piel. Diseñar fundas desmontables y circuitos de limpieza responsables prolonga ciclos, mejora higiene y evita reemplazos prematuros costosos e innecesarios.